Quien busca un restaurante decide en el móvil y en un minuto. Mira la carta, dos o tres fotos, si está abierto y cómo reservar. Si no lo encuentra rápido, pasa al siguiente. La web de un restaurante tiene que resolver eso y poco más, y por eso no tiene por qué ser cara.
Lo que necesita de verdad
- La carta en texto, no solo en PDF. Un PDF se lee mal en el móvil y Google no lo aprovecha igual; la carta escrita en la página sí aparece cuando alguien busca un plato.
- Fotos reales de los platos y del local. Las de banco de imágenes se notan y quitan confianza.
- El horario de hoy bien visible, sobre todo si cambia con la temporada.
- Un botón para reservar o para llamar, a un toque.
- Cómo llegar y dónde aparcar.
- La información de alérgenos a mano. Tiene que estar a disposición del cliente, y tenerla en la carta online ahorra preguntas y da tranquilidad.
Cuánto cuesta
| Lo que necesitas | Precio | Plazo |
|---|---|---|
| Una página con carta, fotos, horario y botón de llamar | 250 € | Una semana |
| Lo mismo con mapa, formulario y WhatsApp | 490 € | 5 a 7 días |
| Web completa con carta, galería, varias páginas y versión en inglés | 890 € | 2 a 3 semanas |
| Reservas propias, pedidos o tienda | Desde 1.690 € | 3 a 4 semanas |
Son nuestros precios, publicados en la web y cerrados por escrito antes de empezar.
Reservas: propias o con una plataforma
Las plataformas de reservas traen clientes, pero cobran por ello, normalmente por comensal o con una cuota. Un sistema propio en tu web no se queda nada por cada mesa, aunque hay que montarlo. Muchos restaurantes usan las dos cosas: la plataforma para que los descubran y su web para que el cliente que ya los conoce reserve directo.
En qué no merece la pena gastar
- Animaciones y vídeos de fondo que tardan en cargar en el móvil.
- Una tienda online si no vas a vender nada para llevar.
- Diez páginas cuando con una bien hecha basta para empezar.
La ficha de Google pesa más que la web
Lo primero que ve la mayoría es la ficha de Google: las fotos, las reseñas y el horario que salen en el mapa. La web la completa y la respalda, pero si la ficha está a medias, la web sola no lo compensa. Conviene hacer las dos a la vez.
Si tienes clientes extranjeros
En zonas de costa, buena parte de los clientes busca en inglés. Una carta solo en español los deja fuera justo cuando están eligiendo dónde comer. Tener la carta y la información básica en inglés es de las cosas que más se notan en las reservas de temporada.
Cómo escribir la carta para que salga en Google
La carta es la página que más visitas recibe y la que más búsquedas puede atraer. Lo que funciona es sencillo: el nombre del plato tal y como lo pediría un cliente, una línea que diga qué lleva y el precio. «Arroz a banda con alioli» se encuentra; «Nuestra propuesta marinera» no lo busca nadie. Si tienes clientes de fuera, el nombre en inglés al lado, no en una carta aparte.
Qué pedir antes de contratar
- Que la carta la puedas cambiar tú, sin pagar cada vez.
- Que cargue rápido en un móvil con mala cobertura, que es como la va a abrir mucha gente.
- Que el dominio quede a tu nombre.
- Que te entreguen también la ficha de Google bien hecha, o que te digan claramente que eso va aparte.
Cuánto cuesta mantenerla
Una web sencilla de restaurante apenas necesita mantenimiento si la carta la cambias tú. Si prefieres que te la lleve alguien, con actualizaciones, copias de seguridad, la ficha de Google al día y las reseñas respondidas, el mantenimiento empieza en 129 € al mes y no tiene permanencia.