Qué debe tener la web de un restaurante

Casi todas las webs de restaurante fallan en lo mismo: la carta en PDF. Esto es lo que de verdad convierte una visita en una mesa reservada.

· 7 min de lectura · David Escobar

Quien entra en la web de un restaurante quiere tres cosas y las quiere rápido: ver qué se come, cuánto cuesta y cómo reservar. Todo lo demás —la historia de la casa, el vídeo del chef, la galería de treinta fotos— viene después, si viene.

La carta en PDF es el error más caro

Un PDF en el móvil se abre en otra pantalla, sale diminuto y hay que hacer zoom para leer los precios. La mitad de la gente cierra ahí. Y hay un daño invisible: Google no indexa bien esos platos, así que el restaurante nunca aparece cuando alguien busca «arroz a banda en Torrevieja». La carta tiene que ser texto en la propia web, por secciones, legible sin ampliar.

Lo que sí necesita

  • Carta en texto, con precios y alérgenos, y un menú del día que puedas cambiar tú en dos minutos.
  • Reserva a un toque: WhatsApp, teléfono o el sistema que ya uses. Botón fijo, visible sin hacer scroll.
  • Horario real y actualizado, festivos incluidos. Es lo segundo que más se consulta.
  • Fotos propias de tus platos. Las de banco de imágenes se notan y restan credibilidad.
  • Dirección con mapa y enlace a Google Maps para ir andando o en coche.
  • Versión en inglés si estás en zona de costa: en la Vega Baja es media clientela.

Lo que sobra casi siempre

  • Música que arranca sola. Es motivo de cierre inmediato de pestaña.
  • Presentación animada antes de ver nada.
  • Galería de cuarenta fotos sin ordenar que hace la web pesadísima en datos móviles.
  • Textos largos sobre la pasión por la cocina antes de la carta.

La parte de Google

Para un restaurante, la ficha de Google Business Profile y la web tiran juntas. La ficha se lleva las búsquedas de «restaurante cerca» y la web sostiene las búsquedas de plato y ocasión: comida de empresa, terraza, sin gluten, arroces, brunch. Cada una de esas es una sección o una página, y cada una trae a alguien distinto.

Marcar la carta con datos estructurados de tipo Menu ayuda a que Google entienda platos y precios. No es magia, pero es de las pocas cosas del sector que casi nadie hace y sale gratis si la web está bien montada.

Cómo saber si tu web actual está fallando

  1. Ábrela en tu móvil con datos móviles, no con el wifi del local. Cuenta los segundos hasta ver la carta.
  2. Cuenta los toques desde que entras hasta reservar. Si son más de dos, sobran.
  3. Búscate en Google por un plato tuyo y tu pueblo. Si no sales, tu carta no está indexada.
  4. Mira el horario que muestra la ficha. Si está desactualizado, estás perdiendo clientes hoy mismo.

Preguntas frecuentes

¿Necesita web un restaurante que ya tiene ficha de Google y redes?

La ficha trae a quien busca «restaurante cerca». La web trae a quien busca un plato, una ocasión o un horario concretos, y es donde se ve la carta completa. Además, las redes son alquiladas: la web es tuya.

¿Merece la pena tener la carta también en inglés?

En la costa de Alicante, sí. Media clientela de zonas como Torrevieja, Guardamar u Orihuela Costa busca en inglés, y una carta traducida bien hecha posiciona por su cuenta para esas búsquedas.

¿Es mejor un sistema de reservas o WhatsApp?

Para un local pequeño, WhatsApp convierte mejor: no obliga a registrarse ni a esperar confirmación. Un sistema de reservas compensa cuando el volumen es alto y hay que controlar turnos y mesas.

¿Cada cuánto hay que actualizar la carta de la web?

Cada vez que cambien los precios, y el menú del día a diario si lo tienes. Una carta con precios viejos genera discusiones en la mesa y reseñas malas. Por eso la carta debe poder editarla el propio restaurante.

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