Es la pregunta más repetida y casi siempre se contesta interesadamente. Vamos a lo que cambia de verdad, que son tres cosas concretas.
1. En Instagram nadie te busca, te encuentra
Cuando alguien necesita un fisioterapeuta en Almoradí, no abre Instagram: abre Google o Maps. Instagram funciona por descubrimiento —te apareces a quien no te buscaba— y eso está muy bien para darte a conocer, pero no captura al que ya tiene el problema y quiere resolverlo hoy. Son dos momentos distintos del cliente.
2. El perfil no es tuyo
Si mañana te bloquean la cuenta por un error del sistema —y pasa—, pierdes de golpe tu escaparate, tus mensajes y tus seguidores, sin nadie a quien reclamar. Una web con tu dominio no te la puede quitar nadie. Para un negocio que vive de eso, es un riesgo real y no una hipótesis.
3. Los precios, el horario y cómo llegar
En Instagram esa información está enterrada en historias destacadas o en un post de hace ocho meses. La persona que quiere saber cuánto cuesta y a qué hora abres tiene que buscarlo, y muchos no buscan: se van al siguiente.
Cuándo Instagram basta de verdad
- Vendes por encargo y toda tu clientela llega por recomendación o por el propio Instagram.
- Tu producto es muy visual y se decide de un vistazo: tartas, tatuajes, uñas.
- Estás empezando y todavía no sabes ni qué vas a vender exactamente.
- No tienes ni 200 € ni tiempo. Mejor una ficha de Google impecable que una web abandonada.
Si estás en este caso, lo que sí conviene hacer ya es la ficha de Google. Es gratis, te mete en el mapa y cubre justo el hueco que Instagram no cubre: al que te busca por lo que necesita.
Cuándo no tenerla te está costando dinero
- Vendes un servicio que la gente busca en Google: reformas, clínicas, gremios, asesorías, academias.
- Tienes competencia en tu pueblo con web y tú no.
- Te preguntan el precio veinte veces por privado. Cada una de esas es un cliente que casi se va.
- Trabajas con extranjeros. En Instagram no tienes cómo dar todo en dos idiomas.
Lo que funciona es tenerlo unido
No es web o Instagram: es Instagram para que te descubran, ficha de Google para que te encuentren cuando te necesitan y web para cerrar. El enlace de la biografía manda a la web, la web enseña las últimas publicaciones y la ficha lleva a las dos. Cada pieza hace lo que sabe hacer.