El Kit Digital es un programa público español, financiado con fondos europeos y gestionado por Red.es, que entrega un bono a pymes y autónomos para digitalizarse. Una de las categorías cubre justo lo que aquí interesa: presencia en internet y página web.
Los importes, los plazos y las convocatorias abiertas cambian con el tiempo y por segmento de empresa. Antes de hacer cuentas, comprueba lo que hay vigente hoy en la sede oficial del programa (acelerapyme.gob.es). Aquí se explica cómo funciona el mecanismo, que es lo que no cambia.

Cómo funciona el bono, en una frase
No recibes dinero. Recibes un crédito asignado a tu empresa que solo puede gastarse con proveedores dados de alta en el programa —los llamados agentes digitalizadores— y solo en las categorías que cubre. El proveedor hace el trabajo, tú firmas la conformidad y la Administración le paga a él directamente.
Eso tiene una consecuencia práctica que conviene entender antes de firmar nada: el que cobra es el proveedor, así que el incentivo de cerrar contigo es suyo. Que la ayuda exista no significa que cualquier oferta te convenga.
Quién puede pedirlo
- Pymes y autónomos con domicilio fiscal en España.
- Con la empresa al corriente de las obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social.
- Dentro del segmento de tamaño que tenga convocatoria abierta en ese momento.
- Con un nivel mínimo de madurez digital, que se acredita haciendo un test online en el propio portal.
- Sin estar en situación de crisis ni tener pendiente una devolución de otra ayuda.
Qué cubre la categoría de página web
La categoría de presencia en internet no es un cheque en blanco: viene con un contenido mínimo que el proveedor está obligado a entregar. Lo importante es que sepas que eso es el mínimo, no el techo.
| Concepto | Qué suele incluir |
|---|---|
| Dominio y alojamiento | Contratados por un periodo mínimo desde la entrega |
| Diseño y estructura | Un número mínimo de páginas o secciones |
| Web adaptable | Que funcione en móvil, tablet y ordenador |
| Autogestión | Que puedas editar contenidos sin depender del proveedor |
| Posicionamiento básico | Alta en buscadores y SEO on page inicial |
| Accesibilidad | Cumplimiento del nivel exigido en la convocatoria |
Ojo con el mantenimiento y con lo que pasa al acabar el periodo cubierto. El bono paga la puesta en marcha y un tiempo de servicio; después, el dominio, el alojamiento y el mantenimiento los pagas tú. Pregúntalo por escrito antes de firmar, porque es la sorpresa más habitual.
Los pasos, en orden
- Regístrate en el portal Acelera Pyme y haz el test de diagnóstico digital. Sin el test no se puede solicitar.
- Comprueba que estás al corriente con Hacienda y con la Seguridad Social. Es el motivo número uno de denegación.
- Solicita el bono en la convocatoria de tu segmento, con certificado digital o Cl@ve.
- Espera la resolución. Si es favorable, tienes un plazo para gastar el bono; pasado ese plazo, se pierde.
- Elige agente digitalizador. Puedes elegir a cualquiera del catálogo, no tienes por qué quedarte con el primero que te llame.
- Firma el acuerdo de prestación de soluciones digitales, que es donde se detalla qué te van a entregar exactamente.
- Recibe la web, revísala y firma la conformidad solo cuando esté como se acordó.
- El proveedor justifica y cobra. Tú conservas la documentación por si hay comprobación posterior.
Dónde se atasca casi todo el mundo
- No estar al corriente de pagos el día de la solicitud. Se comprueba en ese momento, no cuando lo arreglas después.
- Dejar caducar el plazo entre la concesión y la firma con el proveedor. El bono concedido no es un bono eterno.
- Firmar la conformidad sin haber revisado la web, porque el proveedor tiene prisa por justificar. Después reclamar es mucho más difícil.
- Confundir el mínimo de la categoría con lo que necesita tu negocio. El mínimo cumple la ayuda; no necesariamente vende.
- No preguntar qué pasa con el dominio. Tiene que quedar a tu nombre; si queda al del proveedor, la web no es del todo tuya.
¿Y si no me lo conceden o ya lo he gastado?
No pasa nada grave. La ayuda abarata el arranque, pero una web de negocio bien hecha no es una inversión inalcanzable sin ella: hay opciones de una sola página desde 250 € y webs completas en rangos que la mayoría de negocios pueden asumir. Lo que no conviene es esperar dos años a una convocatoria teniendo el negocio sin presencia ninguna.
Y si ya lo gastaste en una web que no te sirve —pasa, y bastante—, lo razonable no es tirarla: es auditar qué falla, quedarse con lo aprovechable y arreglar lo que impide que aparezca y convierta.