En una inmobiliaria hay dos clientes con problemas opuestos. El comprador quiere ver propiedades y filtrarlas rápido. El propietario quiere saber cuánto vale la suya y si te la va a vender alguien serio. La mayoría de webs del sector solo atienden al primero, y el negocio de verdad está en el segundo.
La página que casi nadie tiene
Una página dedicada a captación: valoración gratuita, cómo trabajas, en cuánto tiempo vendes de media, qué haces con las fotos y la publicidad, y qué comisión cobras. Con un formulario corto de dirección y contacto. Esa página compite por búsquedas de propietario —«vender mi casa en…», «cuánto vale mi piso»— donde hay muchísimo menos ruido que en las de compra.
Las fichas de propiedad, indexables
- URL propia y legible por propiedad, no un identificador dentro de un buscador.
- Título con zona, tipo y característica principal, no «Referencia 3421».
- Descripción escrita, no la del portal copiada. Es la que puede posicionar.
- Fotos optimizadas: veinte fotos de 5 MB hunden la carga en el móvil.
- Datos estructurados de tipo inmueble, para que Google entienda precio, superficie y ubicación.
- Una página por zona: no es lo mismo buscar en la costa que en el pueblo de al lado.
Si tus propiedades solo existen en Idealista o Fotocasa, cada visita que consigues se la lleva un portal que también le enseña al cliente las diez de tu competencia. Tu web es el único sitio donde no compartes pantalla con nadie.
Zona de costa: el inglés no es opcional
En Torrevieja, Orihuela Costa o la Costa del Sol una parte enorme del comprador es extranjero y busca en su idioma. Una web bilingüe de verdad —con URLs propias por idioma, no un traductor encima— posiciona dos veces por el mismo trabajo de captación.
Qué medir
- Cuántas peticiones de valoración llegan al mes desde la web.
- Cuántas fichas tuyas están indexadas en Google (búscalo con site:tudominio.com).
- Cuánto tarda en abrirse una ficha con veinte fotos en el móvil con datos.
- Qué porcentaje de visitas llega en inglés, si estás en costa.