Quien busca un fontanero casi nunca está tranquilo: tiene una fuga, se ha quedado sin luz o le corre prisa una reforma. Busca en el móvil, mira dos o tres resultados y llama al que le da mejor impresión y contesta. Todo el trabajo digital de un gremio consiste en ser ese.
Primero la ficha, después la web
En estos oficios la mayoría de las llamadas salen del mapa, no de la web. Si trabajas a domicilio, la ficha se configura como negocio con zona de servicio: verificas la dirección, la ocultas y declaras los municipios donde trabajas. Categoría bien elegida, servicios detallados y horario real, urgencias incluidas.
Las fotos de trabajos valen más que los textos
- Antes y después del mismo sitio, con la misma luz y el mismo encuadre.
- Detalles del acabado: eso es lo que separa a un profesional de un chapuzas a ojos del cliente.
- Tu furgoneta rotulada y tú trabajando. Da confianza saber quién va a entrar en casa.
- Nada de fotos de catálogo: se notan y provocan justo la desconfianza que quieres evitar.
El presupuesto, por WhatsApp y con foto
El formulario de contacto de siete campos no lo rellena nadie con una fuga en casa. Un botón de WhatsApp con el mensaje ya escrito —«Hola, necesito presupuesto para…»— convierte muchísimo más, porque el cliente puede mandarte la foto del problema y tú contestar con una cifra aproximada en cinco minutos.
Si atiendes urgencias, dilo con claridad y pon el horario real. «24 horas» y luego no coger el teléfono a las once de la noche genera reseñas de una estrella que cuestan más que el trabajo que te ahorraste.
Una página por servicio y por zona
No se busca «fontanero» a secas: se busca «desatascos en Almoradí», «instalación de aire acondicionado en Torrevieja», «boletín eléctrico urgente». Cada uno de esos es una página con su título, su explicación y su precio orientativo. Con cinco o seis páginas así se cubre casi todo lo que te interesa.