La pregunta detrás de esta suele ser otra: «si Google me deja hacer una web gratis, ¿por qué iba a pagar por una?». Es una pregunta razonable y tiene una respuesta concreta.
Lo que Google Sites hace bien
- Es gratis de verdad, sin versión de pago escondida.
- Se monta en una tarde sin saber nada de tecnología.
- No se rompe: no hay plugins ni actualizaciones que fallen.
- Va bien en móvil sin que tengas que tocar nada.
Dónde se queda corto para un negocio
- Control de SEO mínimo. Los títulos y descripciones que decide Google, los decide Google. Es justo lo que se ajusta para posicionar.
- Diseño de plantilla reconocible. Se nota, y en un sector donde compites por confianza, notarse gratis cuesta dinero.
- Sin tienda ni reservas reales. Puedes enlazar fuera, pero no lo tienes dentro.
- Sin control de la velocidad ni de los datos estructurados, que es parte de lo que decide tu posición.
- Y no es tuyo: vive en la infraestructura de Google, y mudarlo después es empezar de cero.
El término técnico es dependencia de plataforma. Con dominio propio y web propia puedes cambiar de proveedor y llevarte todo. Con una web dentro de la plataforma de otro, no.
Cuándo sí es la decisión correcta
- Estás validando una idea y no sabes si el negocio va a existir dentro de seis meses.
- Necesitas una página interna para clientes o alumnos, no para posicionar.
- Ahora mismo no tienes absolutamente nada y necesitas algo esta semana. Algo es mejor que un dominio en blanco.
La alternativa gratis que casi siempre gana
Si el objetivo es aparecer cuando te buscan, la ficha de Google rinde más que cualquier web gratis: sale por encima de los resultados normales, es gratis, y en búsquedas locales decide la llamada antes de que nadie abra una web. Si solo vas a hacer una cosa sin gastar, haz esa.