Entre recibir un presupuesto de reformasgarcia1978@gmail.com y de david@reformasgarcia.es hay una diferencia de percepción que nadie te va a comentar pero que está ahí, sobre todo en trabajos de cierto importe.
Las opciones
| Opción | Precio al mes | Para quién |
|---|---|---|
| Incluido en el hosting | 0 € | Uno o dos correos, uso básico |
| Google Workspace | 6 – 7 € por usuario | Quien ya vive en Gmail y Drive |
| Microsoft 365 | 6 – 7 € por usuario | Quien usa Office a diario |
| Zoho Mail | 0 – 1 € por usuario | Presupuesto ajustado |
El correo que viene con el hosting funciona, pero suele tener poco espacio y peor filtro de spam. Si el correo es tu herramienta principal de trabajo, los seis euros de Workspace se amortizan solo en no perder mensajes.
Lo que casi nadie configura y hace que caigas en spam
Tener el correo montado no basta: hay tres registros que le dicen a los servidores que tus mensajes son legítimos. Sin ellos, acabas en la carpeta de correo no deseado sin enterarte, y crees que el cliente no te contesta.
- SPF: declara qué servidores pueden enviar en tu nombre.
- DKIM: firma tus correos para que se pueda verificar que no los ha tocado nadie.
- DMARC: le dice al receptor qué hacer si algo no cuadra.
Se configuran una vez en el DNS del dominio. Quien te lleve el hosting o el correo debería dejártelos puestos; si no sabes si los tienes, hay comprobadores gratuitos donde metes tu dominio y te lo dicen en un segundo.
Cómo organizar las direcciones
- Una personal con tu nombre, para hablar con clientes.
- Una genérica tipo info@ o hola@, para la web y los formularios.
- Alias gratuitos —presupuestos@, facturacion@— que redirigen a las anteriores. No pagues por buzones nuevos para eso.
- Nunca uses la del formulario para hablar con clientes: se llena de aviso automático y se pierden cosas.