La categoría principal no describe tu negocio: le dice a Google en qué búsquedas puede enseñarte. Si está mal, da igual lo bien que hagas todo lo demás, porque ni siquiera entras en el sorteo.
Principal y secundarias no son lo mismo
| Principal | Secundarias | |
|---|---|---|
| Cuántas | Solo una | Hasta nueve |
| Cuánto pesa | Muchísimo | Bastante menos |
| Para qué sirve | Define qué eres | Amplía a servicios que también das |
Cómo se elige la principal
- Escribe la frase exacta con la que quieres que te encuentren: «reformas de baños en Almoradí».
- Búscala en Google desde el móvil y mira los tres del mapa que salen arriba.
- Abre sus fichas y fíjate en la categoría que llevan puesta. Esa es la que Google asocia a esa búsqueda.
- Si coincide con lo que haces, ponla. Si no, elige la más concreta que te describa de verdad.
Concreta siempre gana a genérica. «Clínica dental» rinde mejor que «Clínica», y «Empresa de reformas» mejor que «Contratista». Lo genérico te mete a competir contra mucha más gente y en búsquedas que no son las tuyas.
Los cuatro errores que más se repiten
- Poner de principal la que más te gusta en vez de la que hace tu cliente. Manda la búsqueda, no tu orgullo profesional.
- Llenar las nueve secundarias «por si acaso». Diluye lo que eres y confunde. Tres o cuatro que sean verdad valen más.
- Poner categorías de servicios que no das. Además de no funcionar, es motivo de suspensión.
- No revisarla nunca. Google crea, fusiona y retira categorías cada año; la que elegiste hace dos igual ya no es la mejor.
Cuánto tarda en notarse
Es de los cambios más rápidos de toda la ficha: entre unos días y dos o tres semanas. Cambia solo la principal y espera; si tocas categoría, nombre y dirección a la vez, disparas una revisión y puedes acabar con la ficha en espera.