La diferencia entre una foto que vende y una que no casi nunca es la cámara: es la luz y el fondo. Un móvil de hace cuatro años, bien usado, da mejores fotos que una réflex mal usada.
La luz, que es el 80 %
- Junto a una ventana, de día, con el producto de lado a la luz. Nunca de frente ni a contraluz.
- Apaga el flash siempre. Aplasta el objeto y falsea el color.
- Nada de luz artificial mezclada con la de la ventana: salen colores raros imposibles de corregir.
- Si un lado queda muy oscuro, una cartulina blanca al otro lado rebota la luz y lo suaviza. Es el truco más barato que existe.
El fondo
Blanco o muy neutro y sin nada alrededor. Una cartulina grande curvada desde la mesa hacia arriba hace que no se vea la línea de la pared, que es lo que delata una foto casera. Cuesta un euro.
Los ajustes del móvil que importan
- Toca la pantalla sobre el producto para que enfoque y mida la luz ahí.
- Baja un poco la exposición con el deslizador que aparece al tocar. Casi todos los móviles sobreexponen.
- Activa la cuadrícula y centra el producto.
- No uses el zoom digital: acércate tú. El zoom recorta y pierde calidad.
- Si tu móvil tiene modo RAW o Pro, úsalo: recuperas mucho más al editar.
Haz siempre la misma foto de todos los productos: mismo fondo, misma distancia, misma luz. Un catálogo coherente parece mucho más profesional que fotos sueltas mejores pero desiguales.
Antes de subirlas a la web
- Recorta a un formato fijo, cuadrado o 4:5, e igual para todas.
- Redimensiona a 1600 px de lado largo. Más es peso muerto en una web.
- Comprime. Una foto de móvil pesa 4 MB y puede quedar en 150 KB sin que se note.
- Pon nombre de archivo descriptivo: silla-madera-roble.jpg, no IMG_20260825.jpg.
- Rellena el texto alternativo. Es lo que lee Google y lo que necesita quien no ve la imagen.